Nuestro país cuenta con una gran variedad de entornos naturales privilegiados, cada vez más conocidos y visitados gracias al auge que está teniendo tanto el turismo rural como las diversas actividades deportivas que se pueden realizar al aire libre.

El buen tiempo favorece su práctica y nos proporciona también otro tipo de aliciente, como el poder disfrutar de una reconfortante comida al aire libre, que nos permita reponer las energías consumidas.

Para que esta comida resulte lo más segura posible, y nuestra salida al campo tenga un final feliz, además de las medidas de protección de la naturaleza que siempre debemos aplicar, es muy importante seguir una serie de sencillas recomendaciones en materia de seguridad alimentaria que a continuación se detallan.
PLANIFIQUE LOS MENÚS Y EL VIAJE:

Elija un menú sencillo, preferiblemente compuesto por alimentos que no requieran refrigeración y lleve sólo la cantidad de comida que crea que vaya a consumir. Escoja los productos en el tamaño más pequeño que necesite.
Transporte y conserve en una buena nevera isoterma, con hielo, líquido o gel criogénico los productos que requieran refrigeración (carnes, pescados, ensaladas de verano,…), de tal manera que los productos se mantengan en su interior a una temperatura entre 0-5 ºC.
Considere la posibilidad de adquirir los alimentos más perecederos en establecimientos cercanos al lugar donde vaya a comer, pero recuerde que si el tiempo hasta su consumo va a ser superior a 1 hora tendrá que conservarlos en refrigeración.
Traslade directamente las comidas perecederas desde el frigorífico a la nevera portátil.
Introduzca los productos que puedan gotear en recipientes herméticos.
No es conveniente llenar excesivamente la nevera isoterma. Es necesario dejar espacios libres para rellenarlos con hielo.
Coloque todas las comidas perecederas en una nevera y las bebidas y el agua en otra. De esta manera, evitará que las comidas perecederas sufran cambios de temperatura debidos a la apertura frecuente de la nevera en la que van las bebidas.
Rellene la nevera colocando los productos en el orden inverso al de su utilización prevista, es decir, introducir en primer lugar los productos que se vayan a utilizar al final.
Durante el viaje no estacione el vehículo al sol con la nevera en su interior.
Para viajes largos es recomendable llevar una nevera para las bebidas, otra para las comidas del día y los aperitivos y otra para los productos más perecederos que se vayan a usar más tarde, evitando de esta manera manipulaciones inadecuadas.

MANTENER LO FRÍO…..FRÍO

Mantenga las neveras fuera del sol directo, colocándolas a la sombra. Procure no abrir la tapa demasiado frecuentemente, para evitar que el aire frío salga y entre el aire caliente.
Preserve la temperatura fría de la nevera renovando el hielo tan pronto como éste comience a derretirse.

MANTENER LA HIGIENE Y SEGURIDAD

Asegúrese de que todo el mundo se lava las manos antes de manipular la comida con las manos o comer. Si el agua disponible es escasa, se pueden utilizar las toallas húmedas en envases desechables.
Transporte botellas de agua para beber, para utilizar en la elaboración de la comida y para la limpieza de los utensilios utilizados durante la misma. Recuerde que el agua de los torrentes y ríos puede no ser segura.
Asegúrese de que tiene suficiente cubertería y vajilla limpia o utilice utensilios desechables. No utilice la misma fuente y utensilios para los productos crudos y los cocinados.
En la época de calor, la comida nunca debe ser mantenida a temperatura ambiente más de 1 hora.

En aquellas zonas donde sea necesario utilizar productos para repeler los insectos, hay que tener una especial precaución para que estos productos no entren en contacto con los alimentos, ya que pueden producir una intoxicación por ingestión accidental.