Cuando se habla de riesgos para la salud asociados al tráfico siempre nos centramos en las muertes y discapacidades asociadas a los accidentes de circulación. Sin embargo, estudios realizados en varios países de la Comunidad Europea demuestran que la contaminación producida por el trafico es responsable de más muertes que las producidas por los accidentes.

Muchas son las causas que asocian el tráfico de vehículos a motor con aumento de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios de entre ellas, las más significativas y estudiadas, son las producidas por los gases emitidos por los motores, el ruido o las consecuencias derivadas del sedentarismo.

En una ciudad como Madrid, el principal foco emisor de contaminación del aire es el tráfico rodado, siendo los vehículos los responsables del 86,6 % de las emisiones que se realizan a la atmósfera del total de las cerca de 210.000 toneladas que se vierten al año.

Según un reciente estudio publicado en New England Journal Medical, la inhalación de los gases emitidos por los combustibles diesel, produce cambios en la actividad eléctrica cardiaca, lo que sugiere que la contaminación atmosférica reduce la cantidad de oxigeno disponible triplicando, incluso, el estrés cardiaco durante la práctica del ejercicio. A su vez, esta ampliamente demostrada la relación causa efecto entre la arteriosclerosis y la exposición a las partículas sólidas más pequeñas (PM2,5), emitidas principalmente por estos motores, siendo esta relación espectacular si se combina con una dieta rica en grasas.

Así mismo, la asociación de los distintos gases y partículas sólidas emitidos por los tubos de escape de los vehículos, son responsables del aumento de las crisis asmáticas y de la sensibilidad a pólenes y otras alergias respiratorias, aumentando el numero de ingresos hospitalarios y muertes por estas patologías.

Los niños se ven mas amenazados por esta contaminación fundamentalmente por dos motivos. En primer lugar, ellos están más expuestos: respiran más aire en relación a su peso corporal y tamaño de sus pulmones, tienen mayor frecuencia respiratoria y permanecen más tiempo al aire libre. En segundo lugar, los niños son más vulnerables: sus cuerpos aún están desarrollándose y son mas susceptibles a las irritaciones y las enfermedades. Por otra parte son más bajitos y por tanto su zona respiratoria esta más cerca de los tubos de escape.

En relación al ruido, un estudio realizado por el Instituto del Ruido de Londres, demuestra que el 80% del producido en las grandes ciudades se debe al tráfico rodado de vehículos a motor y en Madrid, es la variable ambiental que presenta mayor asociación con los ingresos hospitalarios según diversos estudios realizados.

Sus efectos sobre la salud abarcan no solo alteraciones psicológicas, de la conducta y alteraciones auditivas (disminución de la audición y sordera). También es responsable de graves efectos sobre otros órganos y sistemas más importantes, ligados o no a trastornos del sueño por exposición al ruido. En el caso de los niños, no dormir bien, es aun más grave, produciendo agitación, alteración de la conducta, disminución de la atención y disminución del rendimiento escolar.

A nivel vascular, la exposición constante al ruido del tráfico produce elevaciones de la tensión arterial y de niveles en sangre de potentes vasoconstrictores y hormonas ligados al estrés, produciendo aumento de ingresos hospitalarios y muertes por enfermedades cardiovasculares. También es responsable de otras alteraciones respiratorias, neurológicas y digestivas por exposición continuada al ruido.

Por último, de todos es conocido el efecto cardioprotector del ejercicio físico y las implicaciones negativas que sobre los parámetros lipídicos, la obesidad y otras patologías tiene el sedentarismo y los hábitos poco saludables.

Dejar el coche en casa tiene, por tanto, más ventajas añadidas que las que cabe suponer en un principio, puede incluso considerarse como un acto solidario de Salud Publica.