Tomando como hilo conductor la legionella, esta comunicación hace hincapié en la necesidad del trabajo multidisciplinar en la prevención de muchas de las patologías relacionadas con el medio ambiente.

La legionelosis, es el mejor ejemplo de enfermedades emergentes relacionadas con el avance tecnológico ya que se relaciona con instalaciones creadas por el hombre en su búsqueda continua por la mejora de su calidad de vida.

La legionella es una bacteria gran negativa identificándose en la actualidad más de 43 especies. Vive en medios acuáticos naturales y en sistemas de agua. Para producir enfermedad, la bacteria debe ser inhalada disuelta en aerosoles líquidos, que son transportados desde las instalaciones de suministro de agua y los sistemas de acondicionamiento de aire de los edificios. Crece en el agua a temperaturas entre 20ºC y 50ºC.

Existen dos formas de manifestarse la enfermedad, la Fiebre Pontiac (enfermedad leve y autolimitada) y la llamada Enfermedad del Legionario, neumonía atípica asociada a manifestaciones digestivas y neurológicas.

El control y gestión de esta enfermedad solo puede llevarse a cabo si se aborda desde todas y cada una de las disciplinas del conocimiento, que pueden agruparse en tres pilares fundamentales: sanitario, legal y tecnológico

Su importancia dentro del campo de la Salud Pública viene dada por su presentación en brotes que generan una gran alarma social, su alta mortalidad en el colectivo de personas más vulnerables, su importante repercusión económica y la posibilidad de prevención mediante el control adecuado de las instalaciones de riesgo.

En segundo lugar, debe tenerse en cuenta el marco legislativo en el que se desarrolla el problema. El RD 865/2003 constituye una norma básica reguladora técnico-sanitaria que establece: la responsabilidad de los titulares de las instalaciones, las medidas preventivas especificas y otorga a la Administración Sanitaria el control de las instalaciones. El Organismo Autónomo Madrid Salud, a través del Instituto de Salud Pública Municipal, vela por el cumplimiento de esta normativa y el buen funcionamiento de las instalaciones de riesgo del Ayuntamiento de Madrid

Por ultimo, hay que considerar el estado actual de los medios técnicos disponibles para disminuir la exposición a agentes biológicos que en otras circunstancias no constituirían un riesgo.

Todo el conjunto de actuaciones a nivel sanitario, técnico y legal demuestran la necesidad de interacción y complementariedad de las distintas disciplinas del saber. La multidisciplinaridad es, por tanto, la clave sin la cual es imposible el control de esta enfermedad.