Las nuevas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran un aumento significativo en el número de países que avanzan hacia la eliminación de la malaria, gracias a las medidas de prevención, lo que supone un gran ahorro de costes derivados en atención médica. Según el Informe Mundial sobre la Malaria 2015, dado a conocer el pasado 8 de diciembre, más de la mitad (57) de los 106 países con malaria en 2000 había logrado reducciones en nuevos casos de malaria de casi el 75% en 2015. En ese mismo período de tiempo, 18 países redujeron los casos de malaria entre un 50% y un 75%.

En toda África subsahariana, la prevención de nuevos casos de malaria se ha traducido en un importante ahorro de costes para los países endémicos, cifrado, según la OMS, en 900 millones de dólares entre 2001 y 2014. Los mosquiteros tratados con insecticida aportaron los mayores ahorros, seguido de las terapias con artemisinina y la fumigación de interiores.

“Desde el comienzo de este siglo, gracias las inversiones en la prevención y tratamiento de la malaria se han evitado más de 6 millones de muertes”, dijo la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS. “Sabemos lo que funciona. El reto ahora es llegar un poco más lejos”.

El progreso regional

Por primera vez desde que la OMS comenzó a monitorizar los casos, la Región Europea informó de cero casos autóctonos de malaria.

Desde el año 2000, la tasa de mortalidad por malaria se ha reducido en un 72% en la Región de las Américas, en un 65% en la Región del Pacífico Occidental, y en un 64% en la Región del Mediterráneo Oriental. Si bien la Región de África continúa llevando la carga más alta de la malaria, también se se han producido avances notables: las tasas de mortalidad de la malaria se han reducido en un 66% entre todos los grupos de edad, y en un 71% entre los niños menores de cinco años, una población particularmente susceptible a la enfermedad.

El progreso hacia los objetivos mundiales

Este avance en el contrl se refleja en las tendencias mundiales de la enfermedad. Desde el año 2000, las tasas de incidencia y mortalidad de la malaria se han reducido en un 37% y 60%, respectivamente, en todo el mundo. Entre los niños menores de cinco años, las tasas de mortalidad de la malaria se han reducido en un 65%. Se estima que desde el año 2000 se han evitado 6,2 millones de muertes.

Según el informe, Target 6C de los Objetivos de Desarrollo del Milenio -que tenían como objetivo detener y revertir la incidencia mundial de la malaria entre 2000 y 2015, el objetivo se ha logrado. También se han hecho progresos sustanciales hacia el objetivo marcado por la Asamblea Mundial de la Salud de una reducción del 75% de la carga mundial de la malaria en 2015 2005.

El progreso se ha logrado, en gran parte, gracias a la implantación masiva de intervenciones eficaces y de bajo coste. Desde el año 2000, se han distribuido cerca de mil millones de mosquiteros tratados con insecticidas en África subsahariana. En 2015, alrededor del 55% de la población en esta región estaba durmiendo bajo mosquiteros, frente a la cobertura de menos del 2% en 2000.

Las pruebas de diagnóstico rápido han hecho que sea más fácil distinguir con rapidez entre las fiebres palúdicas y la malaria, lo que permite un tratamiento oportuno y adecuado. También se ha producido un fuerte aumento de las pruebas diagnóstica para la malaria en la Región de África de la OMS: desde el 36% de los casos sospechosos de malaria en 2005 al 65% de los casos en 2014. Las terapias basadas en la artemisinina (TCA), introducidas ampliamente en la última década, han sido muy eficaces contra P. falciparum, el parásito de la malaria más común y letal que afecta a los seres humanos.

Se estima que desde 2001 se han evitado unos 663 millones de casos de malaria como consecuencia directa de la ampliación de los tres principales intervenciones de control de la malaria: mosquiteros tratados con insecticidas, fumigación de interiores y de terapia combinada con artemisinina. Los mosquiteros han tenido el mayor impacto, que representa alrededor del 68% de los casos prevenidos a través de estas intervenciones.

Todavía queda un largo camino

A pesar de los avances, sigue habiendo retos importantes. A nivel global, 3.200 millones de personas, la mitad de la población mundial, está en riesgo de malaria. En este año que termina, se produjeron 214 millones de casos, con 438.000 muertes.

Quince países, principalmente en África, representan la mayoría de los casos mundiales de malaria (80%) y muertes (78%). Según el informe, estos países de alta carga han conseguido reducciones inferiores a la media, por culpa de sus sistemas de salud débiles.

Millones de personas no tienen aún acceso a la prevención y tratamiento: en 2014, aproximadamente un tercio de las personas en riesgo de la malaria en el África subsahariana vivía en hogares que carecían de protección contra los mosquitos o posibilidad de fumigar el interior.

Resistencia a los medicamentos e insecticidas

“A medida que la carga mundial de la disminución de la malaria, han surgido nuevos retos,” dice el Dr. Pedro Alonso, director del Programa Mundial contra la Malaria de la OMS. “En muchos países, el progreso se ve amenazado por el rápido desarrollo y la propagación de la resistencia del mosquito a los insecticidas. La resistencia a los medicamentos también podría poner en peligro los recientes avances en el control de la malaria”.