Elementos que intervienen en un accidente: huésped, agente y medio

Una de las situaciones más graves y comprometidas para la vida, es la parada cardiorrespiratoria (PCR), que es la interrupción de la respiración espontánea y de la actividad mecánica del corazón. La mayor parte de las veces se presenta en personas sanas, de una manera brusca e inesperada, en el domicilio o en la calle, y aunque puede ser potencialmente reversible, en muchas ocasiones, cuando acuden los sanitarios ya es demasiado tarde.

La reanimación cardiopulmonar (RCP) constituye un conjunto de maniobras estandarizadas de desarrollo secuencial, aceptadas internacionalmente, cuyo objetivo es inicialmente sustituir y, a continuación, tratar de restablecer la respiración y circulación espontáneas.

Formación en RCP básica. ¿Por qué?

Sólo si la RCP se empieza en los primeros minutos hay posibilidad de una recuperación sin secuelas neurológicas.

En Europa ocurren aproximadamente unas 375.000 PCR al año. Un porcentaje muy importante de las mismas suceden fuera del hospital y las personas que atienden inicialmente al adulto o al niño que la ha sufrido son sus familiares, compañeros de trabajo, profesores o viandantes en la vía pública.

En España unas 25.000 personas fallecen por infarto agudo de miocardio antes de poder recibir asistencia médica.

A pesar de la mejoría de los servicios de emergencias éstos nunca podrán llegar a la totalidad de los casos con la suficiente rapidez.

Actualmente menos del 30 % de las PCR extrahospitalarias son reanimadas inicialmente por las población general. La instauración de maniobras de RCP por las personas que han presenciado el paro aumenta en siete veces las posibilidades de supervivencia.

Diversos estudios han demostrado que el tiempo transcurrido entre la parada cardiaca y el inicio de la reanimación cardiopulmonar es uno de los factores pronósticos más importantes. La RCP básica precoz mejora el pronóstico de la PCR tanto en niños como en adultos.

En el estudio español de la PCR y la RCP en la infancia, un 53,5 % de los niños con PCR extrahospitalaria que recibieron RCP básica por la población general sobrevivieron, frente a un 14,5 % de los que no fueron reanimados hasta llegar los servicios de emergencia (p< 0,01).

Es necesario que las personas que atienden inicialmente al individuo que ha sufrido una PCR, realicen RCP básica hasta que lleguen los servicios de emergencias. La población general, independientemente de su cualificación profesional y de su nivel cultural es capaz de aprender y realizar una RCP básica efectiva. Por tanto está justificado realizar la formación de la población general en RCP básica.

Formación de la población general: situación actual

En EEUU se calcula que aproximadamente 18 millones de personas reciben formación en RCP básica anualmente. En España, la formación en RCP avanzada ha alcanzado a un número significativo de profesionales sanitarios, fundamentalmente gracias a los programas de formación del Plan Nacional de la SEMYUC en adultos y el programa de formación del Grupo Español de RCP Pediátrica y Neonatal en niños. Sin embargo, la formación en prevención de la PCR y maniobras de RCP básica a la población general todavía está muy poco desarrollada. Existen algunas experiencias concretas, como la que se desarrolla en la ciudad de Madrid que demuestran que la formación en RCP básica a la población en nuestro país es posible.

En los Centros Madrid Salud del Ayuntamiento de Madrid ya se han formado en RCP Básica a más de 5.716 personas mediante cursos presenciales. Su página web dispone de un simulador interactivo “salva una vida” dirigido a la población general que ha sido considerado por European Resuscitation Council de interés público.

En Cataluña, se han realizado experiencias piloto con padres, educadores y alumnos de enseñanza media.

Sin embargo, es necesario que exista un plan general de formación que planifique y coordine todos los esfuerzos formativos.

Contenido de la formación

Actuación ante situaciones de emergencia.

El objetivo de la formación es que la población aprenda a actuar de forma sistemática ante las situaciones de emergencia, insistiendo en la aplicación de medidas de forma ordenada:

  1. En primer lugar aplicar las medidas de seguridad para evitar riesgos añadidos.
  2. Diferenciar entre situaciones leves y las de riesgo vital.
  3. Mentalizarse en la importancia de la comunicación con los sistemas de emergencia.
  4. Aprender las medidas esenciales de las curas iniciales en urgencias sin riesgo vital.
  5. Aprender de forma práctica las medidas de reanimación cardiopulmonar básica.

La formación en RCP básica a la población general debe incluir las maniobras aplicables tanto al niño como al adulto, insistiendo en las que son esenciales, y subrayando que las medidas preventivas son las más sencillas y útiles.

Secuencia de reanimación cardiopulmonar básica.

Secuencia unificada: a la población general se le enseñará una pauta de actuación sencilla y unificada para el lactante, niño y adulto, y se insistirá sólo en las diferencias esenciales en las maniobras de RCP básica en cada grupo de edad.

Desfibrilación semiautomática: progresivamente se incluirá la formación en Desfibrilación Semiautomática (DESA) simultáneamente con la implantación de estos sistemas en los lugares públicos.

Metodología de la formación

Formación de formadores

Para el desarrollo de la formación mediante cursos en grupos es necesario el establecimiento de un sistema de educación piramidal que permita disponer de un gran número de instructores de RCP básica. Los instructores no sólo deben saber el contenido teórico y práctico de la reanimación cardiopulmonar sino también cómo enseñarlo. Para ello hay que realizar cursos de formación de formadores en los que se enseñen las técnicas y metodologías específicas de la enseñanza de la prevención y reanimación cardiopulmonar.

Este sistema de formación piramidal exige una cuidadosa supervisión y evaluación continuada para asegurar la calidad de la misma.

Formación a la población general

La formación debe ser integral, unificada, progresiva y adaptada a las características de la población

La formación integral debe incluir todos los aspectos:

  1. Promoción de la salud y prevención de las causas de PCR.
  2. Actuación ante situaciones de urgencia leve o menor.
  3. Actuación ante emergencias graves y parada cardiaca.

Los puntos clave en la metodología son:

Las prácticas, la formación debe ser fundamentalmente práctica. El objetivo esencial es que los alumnos adquieran unos automatismos de actuación ante las situaciones de urgencia y la repetición sistemática ante supuestos simulados es el mejor método de aprendizaje.

El refuerzo positivo, para que las personas sin experiencia puedan actuar de forma adecuada en situaciones de urgencia es necesario no sólo que sepan lo que hay que hacer, sino que tengan la suficiente confianza y tranquilidad para poder hacerlo. En primer lugar hay que estimular la confianza del alumno, insistiendo en que todos somos capaces de aprender, que todos podemos hacerlo bien y que la ayuda de todos es fundamental (“tú puedes hacerlo”, “tú ayuda puede salvar una vida”, “todos somos necesarios”, “el primer eslabón de la cadena eres tú”, …).

Asimismo es muy importante corregir los errores para que aprendan la secuencia correcta de actuación, pero hacerlo valorando siempre lo que han hecho bien y orientando la corrección hacia lo que pueden mejorar.

Y es esencial quitar los miedos a hacer daño a la víctima o a coger infecciones (el riesgo de adquirir una infección importante al realizar las maniobras de reanimación es absolutamente despreciable). Es muy importante eliminar las falsas ideas como “si ha sufrido un accidente mejor no tocar hasta que lleguen los servicios de emergencias”, insistiendo en que en situación de emergencia lo más importante es actuar en los primeros minutos.

El reciclaje periódico, la educación en RCP debe plantearse como una formación continuada, ya que los conocimientos se olvidan y las habilidades se pierden si no se practican. El simulador interactivo de Madrid Salud “Salva una vida” puede facilitar el reciclaje a todas las personas que ya han recibido dicha formación: http://www.madridsalud.es/salvaunavida.htm

Por tanto, es fundamental utilizar métodos docentes prácticos, evaluación con refuerzo positivo y reciclaje periódico.

Maria José Sastre Carrera. Centro Madrid Salud de Chamberí. Instituto de Salud Pública. Ayuntamiento de Madrid

Jesús López-Herce Cid. Cuidados Intensivos Pediátricos. Hospital Gregorio Marañón. Madrid.

Álvaro Díaz Conradi. Hospital de Nens. Barcelona.

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