¿Es seguro hacer sexting? Manual de buenas prácticas para hacerlo: ciberacoso y otros peligros

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¿Es seguro hacer sexting? Manual de buenas prácticas para hacerlo: ciberacoso y otros peligros

Igual es la primera vez que lees la palabra “sexting”, pero es bastante probable que lo hayas practicado o que hayas sido partícipe de un mal uso de esta práctica. “Sexting” es la palabra que se usa para definir el envío voluntario de contenido (fotos o vídeos) erótico y/o sexual por Internet a otras personas. Proviene de la unión de las palabras “sex” (sexo) y “texting” (escribir mensajes) y se hace a través de WhatsApp, redes sociales como Instagram, apps (aplicaciones) para ligar como Tinder, Grindr o Wapa o a través de cualquier otra herramienta de comunicación por Internet, como el email.

Hasta aquí todo correcto, ¿no? Seguramente pienses que no debería ser malo enviar una foto tuya un poco subida de tono o desnudo/a a una persona con la que estás tonteando o incluso ya tienes una relación sexual o amorosa, pero el riesgo de compartir cualquier contenido a través de Internet es que ese contenido no solo te pertenece a ti y a la persona a la que se lo has enviado, sino que se queda almacenado en vuestros teléfonos móviles y, en algunos casos que veremos más abajo, en las plataformas de mensajería que uséis, como puede ser WhatsApp. Pero ¿es este el único riesgo de practicar “sexting”?

 

Riesgos de practicar sexting

En este artículo no se juzga la práctica en sí, sino el mal uso que se puede hacer de ella. En este sentido, estos son algunos de los riesgos que puede traer:

  1. Que la persona a la que se lo envías decida compartirlo con otras. Quizás ahora tienes una confianza total en esa persona, pero… ¿y dentro de unos meses? Puede ser que decida compartirlo con otras personas o que, si la relación no acaba bien, lo publique en redes sociales –o, peor aún, en páginas porno- como venganza.

Según los datos del Comando británico de Explotación Infantil y Protección en Línea (CEOP), existen miles de horas de grabación de webcams de chicas británicas publicadas en webs de pornografía infantil.

Además, cuando muchas personas comparten una foto o un video popular, las apps o redes sociales pueden almacenar ese contenido en sus servidores durante un periodo de tiempo más prolongado.

  1. Que la persona que lo reciba no sea la persona que dice ser. Es el caso del “grooming”, por ejemplo, que es el nombre que se utiliza para los/as adultos/as (pederastas) que se hacen pasar por personas más jóvenes para ligar con menores.
  2. Que la persona que lo reciba decida chantajearte. Puede ser la persona a la que se lo enviaste u otra persona que lo haya recibido sin tú saberlo. Esta práctica es bastante habitual y se conoce como “sextorsión” o chantaje sexual y se trata de chantajear a la persona que envió la foto o vídeo para que haga lo que le pida con la amenaza de hacerlo público.

Esto sería una práctica de ciberbullyng o ciberacoso y constituye un delito, por lo que tendríamos que denunciarlo no solo al servicio responsable de la plataforma por la que se ha producido (WhatsApp, por ejemplo), sino también a las autoridades pertinentes, como la Brigada Central de Investigación Tecnológica o BIT de la Policía Nacional (091), que se encargará de investigar lo ocurrido y perseguirá a las personas que están cometiendo el delito.

  1. Que lo reciba una persona que pueda agredirte físicamente. Pero… si solo le has pasado una foto o un vídeo por el móvil… ya, pero, en ocasiones, las fotos o vídeos contienen detalles a través de los cuales pueden averiguar dónde estás físicamente (por ejemplo, si los metadatos de la foto que compartes contiene tu geolocalización).
  2. Que lo reciba una persona que lo utilice para humillarte públicamente. ¿Cómo? Publicándolo en Internet y desvirtuando su significado. Puede ocurrir que esa persona edite la fotografía, deformándola, y la suba a cualquier plataforma, como Instagram, para reírse de ti. De nuevo, esto sería ciberacoso y se considera un delito, por lo que deberías denunciarlo, tal y como comentábamos antes.
  3. Que tu reputación web quede dañada para siempre. El contenido que se difunde en Internet puede perdurar a lo largo del tiempo, ya que es muy difícil eliminarlo. Esto puede ocasionar que tu nombre esté vinculado a cierto contenido para siempre, dañando tu reputación web actual y futura. ¿Qué quiere decir esto? Que si dentro de 10 años quieres buscar un trabajo y ese contenido no se ha eliminado, la persona encargada de hacer la selección de personal puede buscar tu nombre en Internet y que aparezcan esas fotos o vídeos que se compartieron en el pasado.

 

Características del sexting

Para que se produzca sexting se tienen que dar estos elementos:

  • Acto voluntario. Las personas que están implicadas lo hacen voluntariamente, por lo que forma parte de una relación sexual consentida por ambas partes.
  • Carácter sexual. El contenido que se comparte tiene que tener una connotación sexual o erótica: estar desnudos/as (o enseñar partes desnudas), practicar una actividad sexual…
  • Uso de dispositivos tecnológicos. Siempre se hace compartiendo el contenido por Internet a través del teléfono móvil, la tablet o el ordenador. Si se hace a través de videollamada, no sería sexting, sino sexcastin.

 

Pautas para un sexting seguro

Si aun sabiendo los riesgos que implica, decides hacerlo. Ten en cuenta antes todas estas pautas:

  1. Hazlo solo si te apetece, nunca por presión social ni porque te lo pidan.
  2. Piensa en tu “yo” del futuro. Ahora mismo te apetece mucho hacer esto, pero… ¿te arrepentirás después? Si la respuesta es sí, no lo hagas.
  3. Hazlo solo con personas en las que realmente confíes, no con alguien al que acabas de conocer.
  4. Asegúrate de que la persona que lo va a recibir desea hacerlo y no va a suponer para ella una situación incómoda.
  5. No muestres nunca lo que no desees, aunque te lo pidan. También es mejor que no enseñes tu cara y apuestes por lo erótico, insinuando algo, en lugar de mostrar tu cuerpo explícitamente. De esta manera, si posteriormente la persona o personas que lo recibieron lo hacen público, nadie podrá reconocerte.
  6. Infórmate bien sobre las condiciones de privacidad de la herramienta que utilizas. Sería conveniente que te leas su política de privacidad para saber cuáles son tus derechos y qué pierdes cuando envías una foto comprometida.
  7. Configura correctamente tu dispositivo y apps para no perder el control de la información que compartes. Aquí tienes una guía para móvil Android.
  8. Utiliza contraseñas seguras para cuidar la información que tienes en el teléfono. Una contraseña segura está formada por una combinación de números, símbolos y letras mayúsculas y minúsculas, se debe cambiar cada tres meses y no se debe compartir con nadie (y cuando decimos nadie, es nadie).
  9. Tapa la cámara web si no la estás utilizando.
  10. Asegúrate de que tu dispositivo (móvil, tablet u ordenador) no tenga malware y pide a la persona que lo reciba que también lo haga.
  11. Evita enviar contenido a través de una Wifi pública y pide a la otra persona que lo hagan también.
  12. Si eres tú la persona que recibe el contenido, no lo compartas. No traiciones la confianza de la otra persona, haciendo lo que a ti no te gustaría que te hicieran. Igual piensas que por enviarlo al grupo de WhatsApp de tus amigos/as, no va a pasar nada, pero si todos piensan igual y lo comparten con otra persona, puede convertirse en algo viral, y entonces será imposible controlar hasta dónde ha llegado ese contenido.
  13. Pídele a la persona que lo reciba que borre la foto o vídeo cuando lo vea, y haz tú lo mismo. De esta forma, el contenido no se quedará almacenado en el dispositivo. Cuando cambies de teléfono móvil, borra todo el contenido, volviendo a la configuración de fábrica del teléfono (la que tienes cuando te lo compras).

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¿Qué hacer en caso de que la otra persona comparta nuestras fotos o vídeos?

Lo primero que tenemos que pensar es que, dependiendo de la edad y lo que se haga con el contenido, se puede incurrir en delitos como revelación de secretos, delitos contra la intimidad y el honor, delitos contra la libertad sexual, exhibicionismo y provocación sexual a menores o difusión de contenido sobre abuso sexual a menores.

Una vez que tenemos esto claro, ¿qué podemos hacer si la persona con la que practico sexting, lo comparte?

  1. Si eres menor de edad, habla con un/a adulto/a responsable para que te ayude. Si hacerlo con una persona de tu familia te resulta muy vergonzoso, puedes probar con un/a profesor/a con el/la que tengas confianza.
  2. Habla con la persona o personas que lo están difundiendo o que lo han recibido para pedirles que lo eliminen.
  3. Informa a la plataforma a través de la que se difundió el contenido (Instagram, WhatsApp, Twitter…) para que lo elimine. Puede ser que alguien haya hecho copias, por lo que esto no garantiza su total eliminación, pero ayuda a que se siga difundiendo.
  4. En los casos en los que sea pertinente, denuncia el caso ante las autoridades. Para ello es necesario que hagas capturas de pantalla de todo y guardes todas las pruebas.
  5. Si lo necesitas, pide apoyo psicológico a profesionales como nosotros (Centro Joven de Madrid Salud).

 

¿Y si eres tú la persona que recibe fotos o vídeos íntimos de otras personas sin su consentimiento?

¿Te ha pasado alguna vez que en un grupo de WhatsApp has recibido imágenes o vídeos sexuales de otras personas? Si lo has recibido y no has hecho nada, debes tener en cuenta que no denunciar un posible delito te convierte en encubridor/a del mismo.

Es importante que si algo está mal, lo hagas saber en el grupo (e incluso te salgas del mismo para no participar en estas prácticas), ya que todos/as podemos ayudar a fomentar una educación sexual de calidad.

By |2020-04-15T11:30:50+00:00abril 15th, 2020|CMS Joven, Prevención|0 Comments

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