Son las medidas terapéuticas más naturales y económicas pero no son las más sencillas de cumplimentar por parte de las personas y sus resultados con cierta frecuencia no son eficaces.

Se basan en procesos de aprendizaje que comienzan por el entendimiento por parte del médico de lo que el paciente entiende por estreñimiento para, a partir de ahí, comenzar la labor educativa.

Los objetivos básicos de la misma incluyen la modificación, en caso necesario, del concepto de estreñimiento que tiene el paciente, la comprensión de los mecanismos que han conducido al mismo en su caso y, probablemente, la modificación de hábitos dietéticos, defecatorios y los relacionados con la actividad física.

Estas medidas tienen carácter preventivo y curativo y se dirigen a conseguir una dieta con adecuado contenido en fibra y agua, un hábito defecatorio regular y una actividad física suficiente. Se valorará la posibilidad de suspender o cambiar los fármacos que predisponen al estreñimiento y otros tratamientos coadyuvantes.

La actitud positiva de la persona ante su problema y su deseo de seguir un régimen terapéutico son imprescindibles para iniciarlo.

1. Aclarar conceptos

Lo primero aclarar lo que se considera una frecuencia defecatoria normal: desde tres deposiciones al día a una deposición cada tres días.

2. Entender los mecanismos

La persona afectada de estreñimiento debe entender los factores implicados y los mecanismos por los que ha llegado a presentar el problema.

3. Incrementar la ingesta de fibra

Muchas personas estreñidas responden a un aumento de fibra en la dieta.

Tipos y propiedades de la fibra

La fibra dietética esta constituida por polisacáridos estructurales y no estructurales de las plantas que no pueden ser digeridos por los enzimas del tracto digestivo humano.

Se distinguen: celulosa , hidrosoluble y parcialmente fermentable, hemicelulosa también hidrosoluble, mucílagos y gomas muy hidrosolubles y fermentables, pectinas viscosas al contacto con el agua y fermentables y ligninas que no son polisacáridos sino polímeros de cadenas de fenilpropano.

Mecanismo de acción

Las propiedades en las que se basa la acción de la fibra sobre el estreñimiento son la solubilidad o capacidad de disolverse en agua y fijar grandes cantidades de la misma, la viscosidad o capacidad de formar al contacto con el agua una solución viscosa semejante a un gel y la fermentabilidad o capacidad de ser metabolizada anaerobicamente por la microflora del colon.

De la fermentabilidad se derivan dos hechos, uno es el aumento de la población de Lactobacilli del colon que estimula directamente la motilidad intestinal y otro es la producción de sustancias que aumentan la masa microbiana fecal y el gas.

Todo ello, junto con el agua que incrementa el volumen de la masa fecal, produce un aumento del contenido intestinal que estimula la actividad propulsiva del colon. Así, se incrementa el peso de las heces, se normaliza su consistencia y aumenta la frecuencia defecatoria.

Además, alguna de estas sustancias son utilizados como fuente de energía por las células epiteliales del colon estimulando la regeneración de la mucosa intestinal en procesos inflamatorios.

Por otra parte, uno de los productos finales de la fermentación de la fibra llega al hígado y parece que allí actuaría de forma semejante a las estatinas en su efecto de disminuir las cantidades de colesterol circulante.

Por la viscosidad , el gel formado por la fibra recubre las paredes del estómago retardando el vaciamiento gástrico. Ello produce sensación de saciedad y enlentece la absorción de ciertos nutrientes lo que puede disminuir la tasa de entrada de la glucosa y los lípidos a la circulación sanguínea.

Otra propiedad interesante de la fibra es su capacidad de arrastrar ácidos biliares hacia el exterior (los fija por adsorción a las heces), ante ello el hígado debe utilizar más colesterol para reponer la cantidad de ácidos biliares, con lo que disminuye el colesterol circulante.

Dosis recomendadas

Se recomienda que la dosis total diaria de fibra oscile entre 20 y 35 gramos en forma de cereales enriquecidos con salvado de trigo; legumbres; alimentos, como pan y pasta, elaborados con harinas integrales; verduras y frutas frescas o secas. Para más información sobre el contenido en fibra de algunos alimentos, pinchar aquí .

Fuentes alimentarias

La celulosa y la hemicelulosa se encuentran en la cubierta de los cereales (sobre todo en la cascarilla o salvado del trigo) y en las legumbres y, en menor concentración, en las verduras y hortalizas como lechuga, apio, espinacas, zanahoria, judías verdes, nabos, espárragos.

Los mucílagos y gomas se encuentran en las semillas de avena, cebada y legumbres.

Las pectinas se encuentran en los tejidos blandos de las frutas como manzanas, naranjas o limones (en los cítricos se encuentran en el tejido blanquecino entre la cáscara y la pulpa).

La lignina está en la parte más fibrosa (dura y leñosa) de algunas verduras y hortalizas como acelgas, alcachofas, coles, calabazas, de algunas frutas como la piña y también en el cáscara de los cereales.

Beneficios en el estreñimiento

El beneficio del aumento del contenido de fibra en la dieta se produce principalmente en pacientes con tránsito colónico normal y en aquellos cuya ingesta previa de fibra es muy escasa. El efecto puede tardar en aparecer, hay que mantener la dieta con alto contenido en fibra al menos un mes antes de comprobar si hay o no respuesta.

Otros beneficios de la fibra

Sobre la diabetes mellitus mejora la tolerancia a la glucosa y se le atribuye una disminución del riesgo de padecer adenocarcinoma de colon y de enfermedad cardiovascular, en esta caso por su efecto sobre el colesterol.

Efectos secundarios

Flatulencia, distensión abdominal y, a veces, dolor cólico, que suelen disminuir progresivamente, por ello se recomienda introducir el incremento de fibra de forma gradual. También se ha descrito malabsorción de micronutrientes.

4. Incrementar la ingesta de agua

El incremento de fibra en la dieta o mediante suplementos, siempre se acompañará de una ingesta de agua adecuada , nunca inferior a 1,5 l/día, preferible hasta 2 l/día, para evitar el riesgo de impactación fecal.

5. Otras medidas dietéticas

Café y té , aunque estimulan el peristaltismo hay que usarlos con mucha prudencia, sobre todo en casos de personas con ansiedad, insomnio o enfermedades cardiovasculares.

Aceite de oliva , tiene efecto lubricante y estimula la secreción biliar que favorece la motilidad intestinal.