Celebración del Día Mundial de la Salud Mental en el distrito de San Blas- Canillejas

Cómo cuidarme, cuidarte, cuidarnos para tener salud mental

La celebración del Día Mundial de la Salud Mental el 10 de octubre es una iniciativa de la Federación Mundial de la Salud Mental que se celebra en más de 100 países. El Centro Municipal de Salud, el Centro de Salud Mental y el Centro de Reinserción Laboral de San Blas, se han unido en esta celebración convocando al vecindario del distrito para pensar cómo cuidarnos toda la ciudadanía, estemos o no diagnosticados con una enfermedad mental.

Concienciarnos de que un diagnóstico no puede marcar una diferencia es un buen objetivo para celebrar la salud mental. Todos necesitamos de cuidados y sentirnos suficientemente seguros para ser capaces de adaptarnos activamente a nuestro entorno, afrontar las dificultades que van surgiendo en el marco personal, social o laboral. Para ello se ha celebrado un emotivo concierto que incluyó alguna poesía que nos ha unido en torno a la música y la palabra. Nos hemos tomado unas uvas llenas de deseos a las 12 de la mañana, con abrazos incluidos. Y para finalizar hemos construido un mural con ideas para cuidarnos. Ochenta ideas que giran en torno a quererse, ayudarse, respetarse, escucharse, no juzgarse y darse tiempo.

Las palabras de Paco García Barrera nos ayudan a hacernos una idea de lo vivido.

“Gracias a todos los que estamos hoy aquí por darnos otra vez la oportunidad de cuidarnos y, compartir, que pasar por dificultades es un común denominador de todos en algún momento. Por eso interpreto esta diversidad que nos une hoy así; son aquellos inconvenientes inoportunos, a menudo extraordinarios e inusuales, que llegan al sujeto con el único empeño de reforzar la identidad de cada uno. El esfuerzo de la persona en hacer consciente el obstáculo, visualizarlo a distancia, conocerlo, enfocarlo desde lo social, ponerle palabras y aceptarlo, puede convertir éstos en una experiencia vital para el futuro.

Trabajando lo colectivo nos sentimos mejor, nos refuerza y empodera. Intentamos habitar y facilitar espacios donde compartir el conocimiento de los más expertos y las ganas de los más jóvenes. Un lugar para los altos y los bajitos, los recuperados de su particular experiencia y los más afectados, para los más razonables, los menos ortodoxos, para lo extraordinario y lo ordinario. Un espacio industrial, una nave espacial. Un lugar especial para los valientes y los prudentes, los juiciosos, para los que perdidos buscan una razón. Para los que la sinrazón de la exclusión les anima a luchar. En definitiva, un refugio donde encontrar la explicación a un delirio”