El viernes 28 de julio se celebra  el Día Mundial contra la Hepatitis, uno de los dos eventos promovidos por la OMS con mayor repercusión global –junto a la Cumbre Mundial, que se tendrá lugar en Sao Paulo el próximo noviembre– en la lucha contra una enfermedad vírica que en 2015 se cobró 1,34 millones de muertes. El Informe “WHO Global hepatitis report, 2017”, elaborado por la OMS, revela que cerca de 325 millones de personas padecen una infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) o de la hepatitis C (VHC), y advierte que la gran mayoría de los afectados no tiene acceso ni a las pruebas de detección ni a los tratamientos que podrían salvarles la vida. La OMS se ha fijado dos objetivos de aquí a 2030: someter a las pruebas de detección y tratar al 90% y 80% de las personas infectadas por el VHB y el VHC, respectivamente.