Todos los años, desde enero hasta diciembre, se vigila y controla la calidad del agua de las piscinas ubicadas en el municipio de Madrid.

Es el resultado de una campaña programada que consta de dos partes: Los servicios de Inspección del Ayuntamiento muestrean las instalaciones deportivas, y el Laboratorio de Salud Pública realiza los análisis físico-químicos y microbiológicos de las muestras de agua de piscina de dichas instalaciones, emitiendo los informes de ensayo según la normativa aplicable.

Las piscinas controladas corresponden tanto a instalaciones climatizadas como las denominadas al aire libre, en función de la época del año de que se trate.

Base legal aplicada: Ordenanza Reguladora de las Condiciones Higiénico-Sanitarias Técnicas y de Seguridad de las Piscinas, de 28 de enero de 1999 y posteriores modificaciones. En piscinas ubicadas en el territorio de la Comunidad de Madrid, Decreto 80/98 del 14 de mayo de 1998. (Estas últimas corresponden a análisis solicitados por particulares).

Los parámetros controlados son:

Microbiológicos

  • Recuento de Coliformes totales
  • Recuento de Coliformes fecales
  • Recuento de Escherichia coli
  • Recuento de Enterococos
  • Recuento de Pseudomonas aeruginosa
  • Recuento de Staphylococcus aureus
  • Recuento de Aerobios a 37º C

Físico-Químicos

  • Cloro residual libre
  • Cloro residual combinado
  • Cloro total
  • PH
  • Turbidez
  • Amonio
  • Nitritos
  • Conductividad
  • Oxidabilidad al permanganato
  • Conductividad del agua de llenado
  • (Otros parámetros en función del tratamiento y solicitud analítica).

Inmediatamente a la detección de incumplimiento de la normativa, el Laboratorio de Salud Pública comunica al Instructor del expediente las anomalías detectadas.

Solamente en situaciones extremas se procede al cierre de la instalación. El Instructor del expediente comunica la anomalía detectada a los responsables de la instalación para que procedan a subsanar esas deficiencias. Posteriormente se comprueba con una nueva toma de muestra y los correspondientes análisis en el Laboratorio, si las medidas adoptadas han sido eficaces y en consecuencia si el agua es apta para el baño, procediendo a la apertura al público de la instalación.

El tratamiento del agua más habitual es la utilización de cloro como agente desinfectante, no obstante se está introduciendo el tratamiento con bromo que es un desinfectante similar al cloro y, más recientemente, se utiliza la electrolisis del cloruro sódico (generación de cloro), para la desinfección.

Los parámetros que más rápidamente nos aportan información del estado del agua de la piscina son: cloro libre, cloro combinado, cloro total y pH; de manera que si los valores obtenidos para estos parámetros se encuentran dentro de los rangos permitidos en la Ordenanza podemos pensar que, en la mayoría de los casos, se dan las condiciones idóneas para el baño.

La depuración será completa y debe considerarse concluida cuando el contenido de cloro libre esté comprendido entre 0,4 y 1,2 mg/l; el valor de cloro combinado sea bajo, y el cloro total no supere 1,8 mg/l; sin olvidarnos del control del pH, para el que está fijado un rango óptimo entre 6,5 y 8,5 unidades de pH.

En general, la mayoría de las muestras de agua de piscina que incumplen es porque el contenido de cloro no se ajusta a los valores establecidos en la Ordenanza:

  • Un bajo contenido de cloro libre e incluso ausencia, indican que el agua de la piscina no tiene poder desinfectante, acompañado a veces, de alto contenido en cloro combinado e incluso exceso de cloro total (debido al contenido de cloro combinado). Esto indica que el proceso de depuración todavía no ha terminado. Que la toma de muestras se ha realizado cuando la piscina está en pleno proceso de tratamiento.
  • Si el valor de cloro libre es superior al máximo permitido, y el contenido de cloro combinado es poco importante, aunque se pueda pensar que el agua está desinfectada y tiene poder desinfectante, en función del exceso podemos encontrarnos en la situación de que este exceso perjudique a los bañistas (irritación de fosas nasales, conjuntiva del ojo, piel, etc).

Unido a un tratamiento incompleto o inadecuado pueden verse afectados otros parámetros tales como turbidez, oxidabilidad al permanganato, conductividad, pH y amonio, como lo demuestran los datos de que disponemos de estos dos últimos años que mostramos.

En el resumen que presentamos del estado de las piscinas analizadas en el Laboratorio de Salud Pública Madrid Salud, en los años 2006 y 2007, hemos considerado que el incumplimiento respecto al cloro reúne todas las situaciones anteriormente citadas. Bien es verdad que el estado del agua de la piscina es muy diferente si se da una, otra, o la combinación de varias de estas situaciones, y las medidas a tomar, por tanto, varían.

Las muestras, en las que se ha utilizado el bromo como agente desinfectante, incumplen por exceso de bromo y/o de oxidabilidad al permanganato.

Las sometidas al tratamiento por el cloro generado mediante la electrolisis del cloruro sódico, incumplen por bajo contenido en cloro libre.