Conocer permite actuar (XXII). Las dificultades de Celia

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Conocer permite actuar (XXII). Las dificultades de Celia

Celia comete el error, por otro lado bastante frecuente, de no comunicárselo a nadie, ni siquiera a las amigas que mantiene desde la infancia; quizás por el temor a ser rechazada y juzgada (ella dice que es porque “no me comprenderían”), sin darse cuenta que lo más natural entre amigas de verdad es que le intenten ayudar de la mejor forma que sepan y por supuesto sin juicios.

De esta manera y poco a poco, Celia se va aislando, con un secreto que ya le empieza a asustar, pues hay momentos en los que cree que esta enferma físicamente, en otros piensa que lo mejor es que nadie se entere de que es una consumidora (esto último tiene en ella un doble efecto, por un lado cree que es “mala” y por otro lado le gusta su rebeldía).

Además ya sabe que está enganchada, necesita consumir más de una vez al día, cada vez siente más los efectos negativos de la cocaína (taquicardia, dolor de cabeza, insomnio, cansancio extremo, temblores, dolor en el pecho…), frente a los efectos gratificantes para ella (sensación de perfección, superioridad, seguridad, no sentir fatiga…). Todo lo anterior es debido a la tolerancia que presenta ante la cocaína (ver “Conocer permite actuar. I”).

Por si fuera poco también siente el síndrome de abstinencia cuando no consume, no consigue estar sin consumir más de 2 o 3 días (no consigue resistir el fuerte deseo que tiene con solo pensar en la cocaína). Ya que siente un cansancio extremo, depresión, sus estados de animo alternan entre la extenuación y la agitación, siente una profunda depresión. Ha perdido las ilusiones y se siente incapaz de sentir placer. Tiene graves problemas con el sueño (no puede dormir, o está todo el día somnolienta y en la cama, costándole despertar).

Por todo lo anterior, cada vez esta más retraída socialmente. Además ya ha tenido algún sangrado importante por la nariz y no sabe en que momento va a cambiar su estado de ánimo, ante el deseo intenso de consumir cocaína, sabe que en esos momentos es insoportable…, pero…, si accede a consumir, tampoco puede estar con sus amigos.

Ella reconoce que los dos años anteriores ha estado muy aislada con Pepe, su pareja, y ambos centrados en el consumo. Además dice que los dos son muy posesivos y les cuesta que el uno salga sin el otro.

Por otro lado, durante este tiempo Celia ha acudido varias veces a su médico de Atención Primaria, llevada por su madre, a la que transmite su miedo cuando tiene las intensas taquicardias, fuertes dolores de cabeza y trastornos del sueño.

Su médico le realiza distintas pruebas diagnósticas, y no encuentra ninguna justificación orgánica a los síntomas que presenta, por lo que le pauta medicación ansiolítica y le da instrucciones de cómo utilizarla, para cuando la taquicardia sea muy intensa.

Después de dos años de consumo y más de un año sabiendo que tenía un serio problema, Celia decide comunicarles a sus padres y hermanas que está consumiendo, desde hace tiempo, cocaína. A pesar del impacto que esto supone para la familia, deciden ayudarla y buscar donde puede tener un tratamiento para su adicción.

Ella misma reconoce que sus padres y hermanas le están ayudando mucho. Dada la buena relación que mantienen, se propone a Celia que es conveniente convocar a los padres a una entrevista familiar, pues les puede ayudar también a ellos.

Celia acepta pero no quiere que se les informe de datos personales (por supuesto que nunca lo hacemos, nos limitamos a ser intermediarios e informar, si así se nos pide), parece estar protegiendo, sobre todo, sus relaciones de pareja. Ya que ha comenzado una nueva relación con Arturo, que también consume (según ella, “solo tontea”). Ante el recelo que muestra se le propone que ella este presente en la entrevista familiar.

En la entrevista con los padres, éstos comentan como positivo que: “nos enteramos de que tenia problemas con la cocaína por ella misma, a pesar de todo no ha perdido la confianza en los que verdaderamente la quieren”.

Los padres dicen que no hay problemas de convivencia importantes, a parte de que estaban empezando a detectar los pequeños hurtos de dinero, pero que nunca sospecharon cual era el motivo. No presentan una actitud de angustia, lo que manifiestan es preocupación. No tienen ninguna información sobre las drogas y los consumos de sustancias; plantean qué deben hacer. Además de la información que se les da en ese momento sobre lo que les preocupa, se les convoca al “Grupo de Familias”.

By | 2018-02-01T11:25:27+00:00 junio 22nd, 2016|Adicciones, Temas de salud, T_Adicciones|0 Comments

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