Bronceado artificial (primera parte)

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Bronceado artificial (primera parte)

Estar moreno está de moda. Mientras que para muchas personas es un signo de belleza, de estatus social, de poder adquisitivo…, en el sector sanitario aumenta la preocupación por el uso excesivo de cabinas o camas solares en busca de una piel bronceada.

El elevado incremento de la incidencia de cánceres de piel, a consecuencia del aumento del uso de estos aparatos para satisfacer ésta moda, ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a desaconsejar claramente el uso de máquinas de bronceado artificial con fines cosméticos, haciendo especial hincapié en el riesgo de la población adolescente por su uso excesivo. De hecho en varios países, entre ellos España, está prohibido su uso a menores de 18 años. También desaconseja su uso en embarazadas. Y recuerda que los “usos terapéuticos” de los aparatos productores de rayos ultravioleta deben realizarse en centros médicos y controlados por profesionales.

Se entiende por aparatos de bronceado aquellos que llevan emisores para la exposición de la piel a las radiaciones ultravioleta, tanto para uso doméstico como en centros de bronceado.

Estos aparatos producen rayos ultravioleta A y B (UVA y UVB) que son los responsables del bronceado de la piel. Mientras que los UVA producen el oscurecimiento inmediato de la piel, con un bronceado “menos estético”, los UVB producen un oscurecimiento más tardío, entre 1 y 3 días, y de un color marrón más duradero, más deseado según los cánones de belleza actuales. El uso de esta información dio lugar en un momento dado a que se fabricasen aparatos con mayor emisión de UVB; en Estados Unidos se fabricaron aparatos que llegaron a emitir hasta 5 veces la cantidad de UVB producidos por el sol.

Efectos negativos para la salud

Cualquier exposición excesiva a radiaciones ultravioleta, no solo las camas bronceadoras, puede dar lugar a un daño estructural en la piel humana.

Las radiaciones ultravioleta son directamente responsables del envejecimiento de la piel consistente en pérdida de elasticidad y aparición de arrugas, es un deterioro estructural irreversible.

También son responsables de la pérdida de los mecanismos de defensa contra las infecciones (por ejemplo el típico herpes) y los cánceres de piel.

Las radiaciones ultravioleta B, de mayor energía, son las mas relacionadas con el enrojecimiento de la piel, las quemaduras y más implicadas en el origen directo de los canceres de piel, pero no las únicas.

Los rayos ultravioleta también están relacionados con patologías oculares inmediatas como las queratitis (quemaduras), y a largo plazo como el pterigio, las cataratas, la degeneración macular (ambas en relación con la ceguera) y el cáncer.

Tradicionalmente se ha considerado más preocupante la acción de los UVB por esa relación directa con el cáncer de piel ,el cáncer mas diagnosticado en el mundo. Pero en los últimos informes los expertos nos llaman la atención sobre el efecto acumulativo de los rayos UVA a lo largo de toda la vida y advierten que también facilitan la aparición de cáncer y esto se produce aunque el usuario no se queme.

Las lesiones producidas por las radiaciones son dependientes de la cantidad recibida, medida en intensidad y tiempo , independientemente de tener origen en el sol o en un aparato de bronceado. Por ello r esulta especialmente complicado establecer diferencias entre los efectos negativos para la salud de las radiaciones ultravioleta del sol y los efectos negativos producidos por los aparatos de bronceado artificial. Los efectos del sol dependen de la altitud, de la latitud, del periodo del año…,y los efectos de las máquinas dependen sobre todo de la dosis total.

Recientemente un Comité de Expertos perteneciente a la Comunidad Económica Europea ha revisado las publicaciones científicas al respecto, viendo una mayor asociación entre el uso de aparatos de bronceado y el cáncer de piel, especialmente el melanoma maligno, pareciendo estar asociado también al origen del melanoma ocular.

Falsas creencias

Poco a poco se va mejorando la información que tenemos en relación a los efectos negativos sobre la salud, con respecto al uso de máquinas de bronceado artificial. Lo que puede que colabore a romper con mitos como:

Tomar UVA previos al bronceado defiende de las quemaduras solares . La realidad es que el bronceado que se obtiene mediante aparatos de bronceado es similar al obtenido mediante la exposición al sol con un factor de protección índice 2. El moreno es consecuencia de la defensa de la piel, es a su vez el signo de que ha sido agredida y nunca un signo de salud. En pieles incapaces de broncearse es una doble agresión.

Mantener el bronceado en invierno con UVA protege de los rayos solares . Solo aumenta el tiempo de exposición, con el consecuente aumento de riesgos. La Academia Española de Dermatología y Venereología informa que mantener el bronceado durante el invierno mediante el uso de cabinas de rayos ultravioleta es peligroso, poniendo énfasis en que la piel debe cuidarse también en invierno ya que el cáncer de piel no solo es consecuencia de una exposición al sol en verano, sino que es el resultado de una agresión continua de las radiaciones.

El origen del cáncer de piel sólo está ligado a quemarse . Falso, las exposiciones continuas al sol o a máquinas también participan por el efecto acumulativo.

Previene la osteoporosis. En países como España, la cantidad de radiaciones solares recibidas en la piel habitualmente descubierta, unida a una dieta adecuada, hacen innecesarias las exposiciones intencionadas con este fin.

Es importante que aumentemos nuestros conocimientos sobre los beneficios y riesgos de las radiaciones ultravioleta y obremos en consecuencia para proteger nuestra salud y la de nuestros menores, una buena forma de empezar seria revisar nuestros valores en relación con el bronceado y trasmitir los mismos a otras personas.

Factores que aumentan los riesgos de lesión

No todas las personas tienen los mismos riesgos, ni todos los factores actúan con la misma intensidad. Son especialmente importantes:

  • Sobreexposiciones con quemadura, y sobre todo en períodos tempranos de la vida.
  • Exposiciones repetidas, tanto al sol como a máquinas de bronceado.
  • Uso de aparatos con intensidades inapropiadas o sin revisiones periódicas. Cuando las lámparas se desgastan, se produce un fenómeno de contaminación que disminuye la producción de UVA e incrementa la de UVB lo que aumenta su peligrosidad. Es imprescindible revisar los aparatos periódicamente .
  • Factores individuales, no todas las personas tienen el mismo riesgo, es mayor :
  • Si hay lesiones previas, pecas, lunares, nevus, o cánceres de piel.
  • Si hay antecedentes familiares de cáncer de piel, especialmente melanoma.
  • Si se padece fotoalergia y /o fotosensibilidad, favorecidas o no por uso de cosméticos, perfumes o medicaciones (usadas sobre la piel, ingeridas, inyectadas…).
  • Si se pertenece al fototipo de piel I o II.

Fototipos de piel y sensibilidad a la luz ultravioleta

  • Fototipo I. De piel blanca alabastro, rubios o pelirrojos con ojos azules. Muy sensible a la luz ultravioleta. Se quema con facilidad siempre, no muestra oscurecimiento inmediato, nunca se broncea.
  • Fototipo II. De piel blanca, rubios, ojos azules o verdes. Muy sensible a la luz ultravioleta. Se quema con facilidad, ligero oscurecimiento inmediato, mínimo bronceado y con dificultades.
  • Fototipo III. De piel ligeramente morena, pelo castaño, ojos marrones. Sensible a la luz ultravioleta. Se quema menos, leve oscurecimiento inmediato, se broncea de modo gradual y uniforme (moreno claro).
  • Fototipo IV. De piel Morena clara y ojos marrones. Moderadamente sensible a la luz ultravioleta. Se quema poco, moderado oscuro inmediato, se broncea bien siempre (moreno moderado).
  • Fototipo V. De piel morena y ojos marrones o negros. Mínimamente sensible a la luz ultravioleta. No suele quemarse, oscurecimiento inmediato intenso, se broncea mucho (moreno oscuro).
  • Fototipo VI. De piel muy morena, marrón y ojos negros. El menos sensible a la luz ultravioleta. Nunca se quema, oscurecimiento inmediato intenso, se broncea mucho (marrón oscuro).

Para terminar esta parte del tema en relación con los riesgos para la salud, se transcribe la opinión de La Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes que también desaconseja el uso de aparatos emisores UV para broncear u otros propósitos no médicos . El ICNIRP indica que los grupos de población siguientes tienen un riesgo particularmente elevado de sufrir efectos adversos para la salud por radiaciones ultravioleta, y por lo tanto, se debe aconsejar particularmente no usar aparatos de bronceado a:

  • Personas que tienen fototipos de piel I o II .
  • Menores de 18 años de edad.
  • Personas que tienen una gran cantidad de nevus (topos).
  • Personas con tendencia a tener pecas .
  • Individuos que tienen un historial de frecuentes quemaduras en la niñez .
  • Gente que tiene lesiones de piel pre-malignas o malignas .
  • Gente a la que el sol ha dañado la piel .
  • Personas que están usando cosméticos . Estos pueden aumentar la sensibilidad a la exposición UV.
  • Personas que toman medicamentos . En este caso deben pedir consejo a su médico para determinar si la medicación los hace sensibles al UV
By | 2018-02-01T11:25:03+00:00 junio 5th, 2017|SaludAmbiental, Temas de salud, T_SaludAmbiental|0 Comments

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